Fuente: www.religiondigital.com
El Padre "Pepe" es uno de los párrocos que lucha, desde el interior de las villas de emergencia porteñas, contra el flagelo de las drogas, que de a poco se está llevando una generación entera. Junto a otros sacerdotes vive en Villa 21, ubicada detrás del estadio de Huracán, entre los barrios de Pompeya y Barracas. Según estimaciones, cerca de 45 mil personas se asientan allí, en su mayoría paraguayos, bolivianos y migrantes de las provincias del norte del país. "Es la villa que tiene más terreno, la más grande, es muchísima la gente que hay", sostuvo, en diálogo con Marcelo Longobardi, por Radio 10.
"Somos un equipo de curas que trabajamos acá y vivimos acá. Nos levantamos y atendemos la necesidad de la gente, la capilla, los comedores, la escuelita de oficios que tenemos… Es estar en contacto diario con la gente, que se acerca con su drama. Todo el día se nos va en eso", relató....
Esos son los testimonios valiosos. El único problema es su anonimato: parece que la sociedad no quiere ver el bien que hace la iglesia católica. Tenemos que contarlo.
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